viernes, 7 de mayo de 2010

Entonces llegaste tu


Tirado en mi cama mirando mi blanco cielo,
los ojos cerrados, la mente abierta,
poco a poco me voy dando cuenta
de como se va volando todo lo que más quiero.
Me pierdo entre olas teñidas de rojo sangre,
que salpican mis paredes,
mientras me enredo en las redes
de fríos sueños cruzados enlazados con alambres.
Luchando por salir a flote,
pero no por respirar,
peleo contra el bravo mar,
buscando el calor de tu escote,
que me acoge cual islote
en el que volver a descansar.
Y volver a ver cielo abierto,
escapando de las redes,
entre las cuatro paredes
que me encierran en mi cuarto.
Respiro hondo y vuelvo al mundo,
a mi mundo blanco acotado
en el que llevo tiempo encerrado
entre sus blancos muros.
Hoy supe que tu vendrías
y mi mundo se abre y se alegra
la luz tiñe las negras
sombras de mis galerías.
Me agarro con más y más fuerza,
no quiero perder este tren,
aunque me toque correr
entre la tosca maleza.
Hoy ya no quiero volar,
ni encerrarme en mi agujero,
se que si quiero puedo,
y quiero y puedo esperar.





2 comentarios:

SILVIA dijo...

Y cuando llegue, sin duda te hará el hombre más felíz del mundo.
Aprenderás de las cosas más pequeñas, disfrutarás de una sonrisa...
Un besazo!!!

Anónimo dijo...

..Realmente toco la parte mas frágil de mi ser...excelente...